Los pasados días 16 y 17 de marzo estuve en Barcelona para asistir a la primera edición del Crush Fest, un festival literario que se anunciaba como «el primer festival literario young adult de España».
Dejando al margen lo que opino de que se considere young adult a ciertos libros y autoras que definitivamente no deberían clasificarse dentro de esa etiqueta, tengo que decir que mi valoración general de este festival ha sido muy positiva.
Al principio no pintaba bien en absoluto: la falta de información fue total hasta apenas unos días antes del evento, hubo alguna cancelación de última hora, el envío de las entradas fue caótico… En ciertos momentos tenía la sensación de que viviría una Willy Wonka Experience y mis amigas y yo íbamos dispuestas a dejarnos arrastrar a la decadencia.
No fue así en absoluto. El lugar elegido para llevarlo a cabo era precioso, la organización muy buena (un aplauso para todas esas personas voluntarias, por favor, todas amabilísimas y dispuestas) y en general estaba muy bien planteado. Le veo el potencial si van mejorando poco a poco. Para futuras ediciones, eso sí, quizás convendría programar más actividades, que más artistas montaran puestos de venta y en general que hubiera más cosas que hacer dentro. Si no tenías que esperar a alguna firma o charla, literalmente tardabas quince minutos en verlo todo, por lo que no había mucho que hacer entre actividad y actividad.
Y ahora, me pongo en modo putifan: sigo sin asimilar haber conocido a C. S. Pacat, asistir a su charla, hablar con ella unos minutos mientras me firmaba mi ejemplar de El rey oscuro… De verdad, estoy en una nube. Es una persona majísima, divertida y muy cercana, y como escritora la tengo en un pedestal, así que nada más que por ella ya ha merecido la pena cada euro que me gasté en la entrada. Recomiendo muchísimo todos sus libros, pero la trilogía de Captive Prince (sobre todo el segundo) son espectaculares.
Otra de las razones que me impulsaron a decidirme a ir fue la asistencia de otras autoras a las que, además de admirar muchísimo, tengo la suerte de poder llamar compañeras: Irene Morales, Helena Vicente y Vincent. L Ochoa.
A Helena y Vincent tenía muchas ganas de verlos en persona porque adoro cómo escriben desde aquel primer relato suyo que leí en una antología en la que compartimos espacio. También he trabajado con ellos en alguna ocasión gracias a Roomie Ediciones, y conectamos bastante en cuanto a opiniones y forma de entender este mundillo, así que conocerlos era una necesidad. Sus intervenciones en su charla sobre fantasía nacional, como eran de esperar, fueron muy acertadas (y aquí destaco sobre todo la paz que transmite Helena al hablar y lo bien que se expresan ambos), y me alegró muchísimo poder acercarme a que me firmaran mis ejemplares de Humo y escarcha y La estrella herida, y ver que tuvieron una pequeña cola que firmar (como persona que ha tenido firmas a las que no ha ido nadie, no habría soportado ver que les pasaba a ellos). Acaban de publicar La luna a medianoche, por cierto, y mi novela favorita de ellos es El grito del escarabajo.
En cuanto a Irene Morales, era una absoluta necesidad coincidir con ella de una vez. Es, probablemente, una de las autoras españolas a la que más admiro, la que escribe más en la línea de lo que a mí me gusta leer y la que más tengo como modelo a seguir por cómo desarrolla sus historias y por todo lo que está consiguiendo. Además de la experiencia VIP de ir a verla a la puerta de su hotel para que le firmara sus libros a mi amiga Estrella, pudimos asistir a su charla sobre creación de mundos fantásticos con otras tres autoras. Tanto ella como África Vázquez, sobre todo, nos dejaron hipnotizadas por lo bien que se expresan y las ideas tan interesantes que mencionaron (solo era capaz de decirle a mi amiga todo el rato «pero qué bien hablan». Y la firma, ¡¡la firma!! Cómo me divertí con las chicas que tuvimos detrás. Tuve que elegir con todo el dolor de mi corazón qué libros llevarle porque todos no era una opción y solo tengo firmado Desde el verde, así que al final opté por Tras tres soles y el primero de Larga vida al Rey, Sangre. Tendré que hacer el sacrificio de ir a más firmas suyas para llevarle los demás, qué remedio.
En definitiva, fue una maravilla compartir este fin de semana con gente tan talentosa. Me acompañaron Qoyari Álvarez, autora de El camino que no elegimos, y Estrella Inglés, que estoy segura de que más pronto que tarde os deslumbrará con su novela Fantasmas en la arena. Mención especial a Marta Montell, una ilustradora increíble a la que me moría por conocer y que nos enseñó parte de Barcelona en tiempo récord.

Qué importantes son estos eventos. Qué importante es rodearte de gente afín, compartir experiencias e inquietudes, mostrar tu admiración abiertamente y sin vergüenza, ese sentido de comunidad. Qué enriquecedor y qué bonito compartir espacios así, por el simple amor a la escritura y a los libros. Vuelvo llena de inspiración, de ganas de escribir y compartir, de ilusión por la literatura. Solo queda evocar esta sensación cuando me flaqueen las fuerzas.