
Cádiz, 1585. Rodrigo, marqués de Marchena, descubre su sexualidad a través de la amistad que surge entre él y un esclavo morisco al que rescata de un amo cruel en Granada.
El joven marqués no es lo que su padre esperaba; es cojo, débil, afeminado y cobarde. También es inteligente y compasivo, pero esas no son las cualidades de un guerrero. Mientras lucha por ganarse el respeto de su padre, duque de Niebla, y con la amenaza de su primo Jacobo que no oculta su intención de quitarlo de su camino para hacerse con el ducado, su amistad con el esclavo se va afianzando.
El morisco, que desciende del reino nazarí y fue criado para ser noble, sabrá apreciar las cualidades de su nuevo señor. A su lado descubre el mundo de la ciencia y el humanismo y se contagia del ideal de progreso en una sociedad amenazada por las guerras, las crisis y la violencia despiadada de una época en la que no encajan.
Mientras tanto, en Londres, un adolescente de rasgos bellos y delicados comienza una carrera de actor de teatro interpretando a los personajes femeninos. Sus cualidades únicas pronto lo convertirán en un destacado actor, y también en el objeto de amor de un famoso autor de comedias, un tal William Shakespeare.
La novela sigue los pasos de estos personajes desde finales del siglo XVI hasta 1630, año en el que en España se elimina la pena de hoguera para la sodomía.
Título: El mar que nos arrastra.
Escrito por: Laurent Kosta.
Editorial: Ediciones el Antro.
Primera publicación: 2026.
(Colaboración con la editorial a cambio de una reseña sincera).
Este libro ha resultado una buena incursión en un género que no suelo leer, ya que las pocas veces que leo histórica suele ser más bien ambientada en el siglo XIX y El mar que nos arrastra nos traslada al Siglo de Oro. A todas nos suena un poco esa época: expulsión de los moriscos, viajes al Nuevo Mundo, esclavitud, piratería, la Inquisición… La hemos visto reflejada recientemente en películas como El Cautivo o en libros como El familiar de Leigh Bardugo, y tengo que decir que la esencia de la época se mantiene bastante bien en esta novela.
Nos encontramos dos tramas paralelas, una que transcurre en España y otra en Inglaterra, y los capítulos van saltando de una a otra. Ambas se centran en el romance, dos romances prohibidos en la época, si bien una es más trágica que la otra. A mí, personalmente, me ha gustado más la historia de Rodrigo y Tareq, con sus licencias y todo; la de William Shakespeare no llegué a creérmela del todo, tal vez porque se profundiza menos en ella o porque el personaje de Juliette me resultaba cargante e infantil a ratos.
Una de las razones por las que he valorado el libro con un notable es que a veces me resultaba un poco superficial. Me gustaba la ambientación, me gustaban las tramas, me gustaban los personajes…, pero a ratos tenía la sensación de que no se profundizaba lo suficiente. Por un lado, ocurren cosas bastante interesantes que se pasan prácticamente por alto, y por otro aspectos de la personalidad de los protagonistas que podrían haber dado mucho juego se quedaban sin explorar. Y eso me lleva a otro rasgo del libro con el que no he conectado: el instalove y las escenas de sexo. Como ferviente lectora de slow burn, tengo que decir que al principio me costó creerme que los personajes se enamoraran porque no había visto apenas desarrollo de su relación, solo atracción física, así que la intensidad de sus sentimientos me resultaba inverosímil. Esta sensación fue desapareciendo conforme avanzaba el libro y los personajes compartían experiencias y momentos.
Como puntos fuertes destaco, por supuesto, la crítica social, la fidelidad histórica y que haya sabido reflejar bastante bien el pensamiento de la época, tanto positiva como negativamente. Me ha gustado mucho la parte «política», los tejemanejes por el ducado, cómo Tareq ayuda a Rodrigo a sentirse cómodo en sus funciones, la reconstrucción del puerto de Cádiz… Me ha parecido un vistazo muy interesante a la vida cotidiana de la nobleza, la parte menos grandilocuente y que no suele mostrarse demasiado en ficción.
También me ha gustado que el estilo, a pesar de ser directo y nada denso de leer, se ajuste al habla de la época; en ningún momento te saca de la lectura con expresiones actuales ni términos demasiado modernos, hay un muy buen trabajo de localización ahí que yo, personalmente, agradezco.
En resumen: un libro entretenido y bien documentado, con su dosis de drama pero también de optimismo y romance, personajes realistas y bien construidos y muchos guiños históricos.
- Te lo recomiendo: si te gusta la ficción histórica y buscas algo donde ficción y realidad estén bien equilibrados.
- No te lo recomiendo: si buscas una lectura cozy o de confort.
- Lo que más me gustó: el cameo de Miguel de Cervantes y reconocer algunos pasajes de su vida.
- Lo que menos: la trama de Londres.
- Ten en cuenta: hay algunas escenas duras de leer. Aparecen violaciones, malos tratos, homofobia y transfobia, así como racismo y misoginia. No se recrea en ello pero puede resultar desagradable.
- Sobre la edición: leído en digital; el archivo funcionaba de forma correcta, la maquetación estaba bastante bien y ha habido un buen trabajo de corrección.
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